La Desdicha de ser un Galgo Español / Parte 3

February 16, 2012 § 17 Comments

En busca de un Galguero

Al poco de publicar la segunda parte de este proyecto, la lluvia de comentarios y mensajes se sucede. Por una parte, recibo la felicitación de decenas de ciudadanos que se muestran afectados por este tema y reclaman un cambio en su forma y estructura. Para mi agrado, este grupo lo compone gente de toda clase y condición, incluyendo amas de casa, artistas, fotógrafos, algún diputado del congreso y unos cuantos habitantes de Eslovenia, Francia o Alemania, entre otros vecinos del mundo. Por otra parte, como es lógico, obtengo la reacción de un buen número de galgueros, desde diferentes puntos de la geografía nacional, que reflejan su parecer en forma de misivas de diversa índole. Es entonces cuando creo diferenciar, salvando las infinitas variaciones personales, varias formas básicas de enfocar el tema.

El primer grupo lo forman quienes guardan silencio y reservan su opinión para círculos de confianza, seguramente cansados de la polémica y la mala prensa alrededor de su existencia. El segundo, a mi entender, lo componen quienes expresan su indignación con ira, incluyendo descalificaciones personales, insultos y algún amago de amenaza, posiblemente dolidos por la lectura de más de una verdad y alguna que otra desproporción de la realidad.

El tercero, y objetivo de mi trabajo, lo crean aquellos galgueros que defienden su colectivo con vigor y respeto, pero reconocen la necesidad de cambiar ciertas cosas y modificar algunos patrones dañinos de conducta. Por fortuna y, a base de tesón y de lidiar con los componentes del segundo grupo, establezco contacto con varios miembros de la tercera sección, en mi deseo por encontrar un término medio y abrir una puerta al diálogo sensato y razonable.

La dificultad de una tarea fácil

Como bien relato en el capítulo anterior – El Negocio -, el cuestionable trato de la Federación, hacia los profesionales de la comunicación y la prensa, suma bastantes víctimas. Gracias a las bondades de Internet y, en pocos minutos, doy con uno de los casos más populares, por el prestigio profesional que parece escoltar los pasos del afectado. Se trata de Cesáreo Martin, veterano periodista y responsable del programa “Linde y Ribera”, emitido los domingos por Onda Cero. Tras intercambiar unos mensajes, Cesáreo me remite a un colaborador de su confianza, Sergio Ocaña, quien me contacta con rapidez y me explica numerosos factores y hechos, al tiempo que ejerce de enlace directo con el protagonista de esta tercera parte del proyecto.

En honor a la verdad, he de destacar las dificultades vividas para llegar a este punto, y mi sorpresa por la complejidad de efectuar algo tan simple como visitar las instalaciones de un galguero y retratar su realidad. Durante días frecuento un foro especializado y dialogo con algunos miembros del colectivo, usando mi nombre. A cambio recibo algunas buenas palabras, algo de respeto, bastante indignación y una buena porción de ira y de difamaciones varias. Lo comprendo, en parte, considerando el contenido de las secciones anteriores del reportaje. El caso es que, durante varias jornadas y cientos de lecturas de mi oferta, nadie se ofrece a abrir sus puertas para que pueda ver y mostrar la forma de vida de sus galgos.

En casa de Eugenio

Acompañados por Sergio, con quien conversamos largo rato acerca de algunos puntos que comentaré luego, llegamos a casa de Eugenio Álvarez. Tanto Cesáreo como Sergio son inteligentes, y así lo demuestra su talante, como lo hace su decisión por aplicar una actitud abierta hacia el tema. También lo prueba su capacidad de elección, a la hora de mostrarme un ejemplo digno y positivo del colectivo que nos ocupa. Yo, por supuesto, lo agradezco mucho.

A los pocos minutos de tratar con nuestro protagonista, Eugenio, su mirada y sus formas despiertan mi sincera simpatía. De rostro moreno y curtido por el sol, aparenta una seriedad que deja caer, al rato, para dar paso a una afable calidez y una sencilla, directa y efectiva habilidad para comunicar. En sus instalaciones exteriores, cuento un total de diez galgos, entre los que se advierten dos ejemplares mayores de cierta edad y una hembra lesionada, con una pata rota cuya operación, a pesar de la implantación de una placa, no ha sido exitosa. “Es joven y muy buena, y sería ideal como animal de compañía – comenta afectado -. Tendré que dársela a alguien”.

Con estas esperanzadoras palabras, iniciamos una grata visita que nos llevará unas horas. Algo tan sencillo como lo anterior, en apariencia, parece no serlo tanto para una parte del colectivo galguero, a pesar de las negativas a reconocerlo y aceptarlo. Según me cuenta otro galguero, a quien conozco bastante, en algunos lugares es frecuente el sacrificio de ejemplares, cuando se lesionan o no sirven para correr y cazar. “Es lógico – afirma A., con autoridad -. No podemos mantener tanto perro, y nos interesan los que corren bien. Para nosotros, el concepto es diferente al vuestro. Son animales destinados a una actividad, y el trato es distinto al de las mascotas.”

El Da Vinci de los galgueros

A lo largo de la mañana, Eugenio nos muestra su espacio y nos explica su forma de ver las cosas. Sergio hace lo propio, con impecable educación, ofreciendo datos interesantes acerca de una polémica que parece no tener final. Tras conocer la zona exterior habilitada para los galgos, toca el turno de las intimidades. En el interior de su amplio garaje, digno escenario de una película, una decena de jaulas hacen las veces de dormitorio para los canes. A pocos metros, entre aparatos de todo tipo y antigüedad, una vieja nevera acoge la selección de medicamentos necesaria para lidiar con toda clase de males. También cuenta con un maletín, a modo de botiquín ambulante, para afrontar la adversidad en viajes y desplazamientos.

Eugenio los abre y nos cuenta y explica, entre otras cosas, lo delicado de aplicar algunas medicinas sobre el perro, antes de competir. Por tema de  controles, únicamente se permite el uso de un par de cremas homeopáticas, y poco eficientes, para evitar un positivo que anule la posibilidad de continuar. Al parecer, es un experto en la musculatura y el cuadro óseo de los galgos, y sus manos son respetadas por su capacidad para detectar lesiones y darles consuelo, en la medida de lo posible. Es por esto que dispone de infinidad de historias y anécdotas, acerca de los entresijos del mundo de la competición.

Una de ellas hace referencia a un caso reciente, y verifica la dureza de esta disciplina y el sufrimiento que, en ocasiones, atraviesan los ejemplares de primer nivel. “Después de la carrera, me llamaron para echarle un vistazo – cuenta acerca de una galga -. Tenía varias lesiones musculares y el pecho muy perjudicado. Ahora no se cómo estará.“. Deja claro, eso sí, que el problema con esta y otras lesiones es el desconocimiento, pues poca gente está capacitada para detectarlas a tiempo.

Al preguntar acerca de esto a una veterinaria, experta en galgos e involucrada en las carreras, nos indica que esto es bastante lógico y normal. “Piensa que esos galgos, para llegar a una final importante, han pasado antes por muchas competiciones locales. Han podido correr hasta 90 liebres, para llegar hasta ahí”. Por su parte, Sergio nos invita a enfocar el tema como si de un atleta se tratase. “Tal y como sucede con los caballos de competición, la vida de los galgos no suele ser tan larga como la de otros perros. Es normal que haya bajas y lesiones.”

Pasa el tiempo y la información se sucede sin descanso. Eugenio me muestra, junto a cada una de las puertas de los cheniles, la lista donde anota la información referente a nacimientos y vacunaciones. Todo es ordenado y tiene un sentido, por lo que la impresión es positiva y muy agradable.

Bici para siete y otros inventos

Sigue la visita y mi interés por la figura de Eugenio crece, de forma paralela al descubrimiento de su ingenio y sus inventos. Mientras me narra parte de su vida laboral, y su valiosa contribución a la creación de cierto tipo de maquinaria industrial, nos enseña alguna de sus recientes creaciones. Por una parte, nos descubre una máquina pensada para los meses de descanso, cuando la caza de la liebre queda prohibida hasta la siguiente temporada. Formada por una liebre falsa, una larga cuerda y un ingenioso mecanismo con motor, el aparato permite recrear las carreras y mantener a los galgos en forma – y a sus dueños entretenidos – durante todo el año.

En segundo lugar y, accediendo generosamente a mi petición, nos presenta su bicicleta customizada, creada para cubrir el hueco nacido de la ilegalidad de ciertas prácticas de entrenamiento. Se trata del entrenamiento con vehículos de motor, cuyo uso ha suscitado intensos debates, por las posibles consecuencias sobre la salud del galgo. A pesar de ser una práctica castigada con pena de multa, no todos los galgueros gozan de la creatividad de nuestro protagonista, o disponen de las ganas para modificar el método tradicional. “Es verdad que está prohibido, pero hay gente que lo sigue haciendo, a escondidas o donde pueden – nos relata A. -. Mi primo, en el pueblo, los entrena atados a un quad, por ejemplo.”.

El debate acerca de este tema, como sucede con todo lo que rodea al mundo del galgo, es complejo. Algunos expertos advierten del peligro de entrenar a los animales con un vehículo de motor. Otros, como la veterinaria M., consideran que el riesgo no es tan elevado. “En 25 años – dice -, solo he visto tres casos de galgos atropellados durante el entreno”. Como siempre en estos casos, para unos será mucho, para otros poco, y para otros tantos, suficiente. Lo que es evidente es que otras opciones son posibles, si la motivación es fuerte y la intención de mejorar es constante y honesta.

De los robos, abandonos y otros demonios

Durante largo rato, comento con Sergio el tema del abandono y el maltrato de galgos. Por más que ciertos sectores lo nieguen, o arrojen insultos para camuflar la evidencia, es obvio que existe una problemática relacionada, como demuestran las cifras, las imágenes y los testimonios. Es posible, y así lo creo, que la cifra de 50.000 galgos eliminados al año sea una exageración, como también es posible que el problema, aunque grave, sea menor de lo que algunos aseguran. Siguiendo la sugerencia de un galguero, consulto las cifras que baraja la marca Affinity, en su estudio acerca del tema.

En 2009, parece afirmar que el número de perros de caza que son abandonados, tras la temporada, asciende a unos 13.000, siendo aproximadamente el 11,5 % de los casos de abandono canino. Dentro de ese número, se entiende, se incluyen los ejemplares de galgos recogidos. Lógicamente, o eso creo, no existe un control de aquellos que desaparecen o corren otro tipo de suertes, por la falta de un control efectivo al respecto.

Aunque se me incita a contrastar la información, y hacer uso de los porcentajes de Affinity, sigo sin entender que los citados sean un consuelo o un argumento a favor de los galgueros. Por supuesto, los datos tampoco son nada generosos con los propietarios de otro tipo de perros, pues el número de abandonos es absolutamente aterrador. Quede claro este punto, pues el resto de razas de perro superan con creces las cifras que afectan a nuestros protagonistas. Esto, por supuesto, no suaviza en modo alguno el caso que nos ocupa.

Dicho esto y, con la idea de que cualquier cifra, aunque baja, es siempre excesiva, comento el tema con varias personas. A mi pregunta, Sergio no duda en relacionar los casos de abandono con los centenares de robos que se producen al año. Con bastante sentido común, me explica que buena parte de los galgos que aparecen en las calles, o en las carreteras, no han sido abandonados por sus dueños, ni pertenecen a la zona donde se encuentran. “El problema viene con los robos – explica -. Alguien ordena el robo de un ejemplar, o de varios. El encargado de hacerlo, desde el desconocimiento, se lleva varios ejemplares, entre los que se encuentra la pieza deseada. Una vez el interesado tiene lo que desea, el resto es abandonado en cualquier lugar.”


Su teoría al respecto, que comparto por experiencia, dice que la prueba de lo anterior es el comportamiento del animal. “Si tu dejas libre a un galgo, a cierta distancia de su casa, no tardará mucho en retomar el camino y volver al lugar donde pertenece. Esos galgos pueden haber sido robados en otro punto de España, y los sueltan en cualquier otra localidad.”. Digo que comparto la teoría puesto que, hace unos días, nuestro querido Gitano se despistó, de noche. Durante dos horas anduvimos buscándolo, sin éxito. Para nuestra sorpresa y, a pesar de ser un recorrido que nunca había hecho, regresó a la puerta de casa, donde esperaba con ansia nuestra llegada.

La sombra del maltrato es alargada

Insisto en preguntar acerca del maltrato de los galgos, y ciertas prácticas que motivan la creación de este reportaje. Puesto que la opinión de las protectoras y defensores del galgo son conocidas y evidentes, formulo la cuestión a gente relacionada con el mundo del galgo, para conocer su versión. Hay quien me dice que tales actos – entre los que se encuentran el colgar al galgo hasta su muerte, dispararle o arrojarlo a un pozo – tenían lugar antes, en ciertos pueblos de lo que denominan la España profunda. A., con total confianza, me dice que el sacrificio de los galgos es algo normal. “Ahora no es como antes. Con una inyección se soluciona el tema. Podemos dar alguno, pero no hay salida para tantos perros.”

Un reciente testimonio cercano y de absoluta confianza, proveniente de un experto cazador y conocedor de la materia, me confirma que este tipo de hechos sigue sucediendo. “Hace unos años, en Toledo, andaba yo cazando con un amigo. Vimos de lejos a un hombre, que hacía algo raro bajo un árbol. Nos acercamos, pero el tipo fue rápido y desapareció por un camino. Al llegar al árbol – relata con indignación -, nos encontramos con el galgo colgado y ya muerto. Aunque lo buscamos, para darle su merecido, no lo encontramos”. Tuvo suerte este sujeto, os lo aseguro, pues hay quien tiene una tolerancia nula ante cierto tipo de comportamientos injustos.

Otros, como Eugenio y Sergio, afirman que esto apenas sucede hoy en día, y no ven la necesidad de tales maniobras. Comprenden que existen numerosas formas de lidiar con el proceso y que hay un elevado número de personas – tanto en España como en el extranjero – dispuestas a acoger a un galgo en su hogar, en forma de animal de compañía, cuando el galguero estima que ya no puede ejercer su labor.

Mientras sigo con el proyecto y, en respuesta a la pregunta de un galguero – cuestionando mi seguridad a la hora de afirmar el problema de los abandonos -, adjunto una fotografía. Fue tomada a los pocos días de iniciar este reportaje, en una localidad de Madrid. Aparte de esta galga, que finalmente fue recogida por una protectora, fui testigo directo de otro caso y del atropello de otro ejemplar, abandonado a su suerte, en apenas una semana. Posiblemente, como afirma Sergio, fueran ejemplares robados en otra ciudad española. También es posible que no lo fueran.

Espero concluir el reportaje en la siguiente parte, así como confío que exista la posibilidad de aplicar el sentido común y un control efectivo sobre la natalidad y el sacrificio de los galgos en España.

En lugar de abordar el asunto desde una perspectiva negativa y extremista, os dejo el ejemplo de Eugenio, como muestra de que la normalidad es posible y que no es adecuado juzgar, por las obras de unos cuantos, a la totalidad de un amplio colectivo. De igual forma, considero que la única forma de solucionarlo debe nacer en el seno de este grupo, con total firmeza, rigor y determinación.


Leer La Desdicha de ser un Galgo Perro Español Parte 4 / Una Guerra con Mil y un Bandos

La Desdicha de ser un Galgo Español
Parte 3 / En Busca de un Galguero

Texto & Fotografía Nano Calvo

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este reportaje, o de sus textos e imágenes, sin el permiso explícito del autor.
Siéntete invitado a compartir el enlace en tu blog, web o páginas sociales.

Correr la voz es la mejor forma de cambiar lo injusto.

Si estás interesado/a en publicar este artículo, puedes contactarme a través del email. Gracias!

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§ 17 Responses to La Desdicha de ser un Galgo Español / Parte 3

  • Pedro Arce says:

    Ya nos tienes enganchados Nano; es verdad que aqui la fotografía pierde protagonismo y lo ganan otros elementos. Por un lado es de agradecer que frente al capitulo anterior donde la tensión, la oscuridad y las dudas reinaban, el sosiego del presente arroja más luz y amplía gratamente la perspectiva de juicio. No se si estas tirando de una cuerda para llegar a un punto de partida o en el fondo la diversidad de planos te acaben enredando en ella, porque si bien es cierto que la mezcla negocio y apuesta en ciertos sectores muy obtusos lleve a ciertos agujeros negros los cazadores por lo general y la gente que se vincula al mundo animal genera vínculos admirables con ellos. Realmente no podemos atribuir a los animales derechos como a las personas, si las conductas están penadas es porque nos avergüenza y no toleramos las conductas humanas, y este reportaje muestra como el animal y su relación con el hombre es muy pluridimensional; el capitulo uno mostro a una mascota, el segundo a unos elementos de apuesta y éste a unos animales de cría en grupo… y todos ellos con una relaciones sumamente diferenciadas con el mismo ser humano; yo soy de la oponión que un fotografo debe de ser en parte mudo, solo debe hablar con la fuerza neutra de sus fotos, pero también es verdad que tu necesitas recorrer este camino y buscas un plano neutro desde donde ir generando esa invitación a la reflexión. Un acierto y sobra decir que genial la redacción…

    • Nano Calvo says:

      Muchas gracias Pedro, por tus valoraciones. Como bien dices, hay un cambio respecto a las anteriores, pues también hay un cambio respecto a lo que voy viendo.

      Por supuesto que no todo el mundo es igual, y hay que diferenciar entre actos y personas o colectivos. Mi intención es mostrar con honestidad lo que voy viendo, para que cada uno reflexione, como bien dices, y una solución llegue a través del razonamiento común.

      Es cierto que, a menudo, nos toca ser mudos. En este caso, prefiero aportar también la palabra, para evitar que algunas imágenes puedan ser interpretadas de forma errónea. Todo tiene su punto, su lugar y su medida.

      Un saludo y gracias de nuevo

  • galgosgalgos says:

    Hola Nano , me ha encantado leerte y ver tus fotos , y te animaria a que bajes de categoria , que entres en el mundo del galgo que no es campeón ni lo será nunca , que fotografies los zulos donde viven los cachorros que son desechados , las galgas reproductoras , los que tienen la mala suerte de tener algo que no le complazca al galguero , e intentes tener una conversación con los galgueros que solo llegan a las preliminares , a los que pierden campeonatos locales sin importancia , no a los que ganan , sino a los que pierden , a los que compran galgos robados , muestranos las condiciones en las que viven esos animales .

    Dice Eugenio que los que vemos vagando como fantasmas son robados , que los trasladan de provincias , pero porque entonces ninguno lleva chip , porque huyen del ser humano hasta morir de hambre si es necesario .Todos son robados ?, tantos ? todos los galgos abandonados son robados ? y los entregados por sus propios dueños a las perreras para su sacrificio porque no son campeones ? , y los que mueren en las carreras porque tienen que correr seis veces , o se estrellan contra un arbol ?, es necesario satisfacer la vanidad humana y por eso deben morir tantos en la busqueda del mejor galgo ?

    Dicen abiertamente que ya no ahorcan , les ponen una inyección , es menos muerte esa que la otra ?

    Y eso de que muchas personas estan dispuestas a recogerlos o adoptarlos en Europa , estan dispuestas ? o la empatía los condenan a vivir en continua preocupacion por este holocuausto y se esfuerzan por no dejarlos morir de hambre y miseria o a manos de los indeseables que los explotan ? Las personas que se preocupan de esos galgos no lo hacen por gusto , se necesita un gran esfuerzo humano y economico para recuperar , rehabilitar y dar en adopcion a los miles de galgos que cada año recogen las protectoras . El sufrimiento de estos perros fieles y nobles nos obliga a hacer algo y es lo único que hemos podido hacer hasta ahora , y cuando toda europa tenga un galgo que harán los galgueros? , cada aleman un galgo , cada belga , cada español … y despues qué ?

    Las protectoras estan formadas por personas que desinteresadamente movemos montañas para salvar a estos perros , desechados por no ser lo suficientemente rapidos , o por lesionarse o por ensuciarse ; lo hacemos por empatía , no somos su vertedero , ni su solución , que no nos nombren diciendo que son muy apreciados como mascotas como si nos hiciesen un favor o les importase ,porque es mentira , les da igual ,ademas ese merito es nuestro , haber encontrado familia a miles de galgos es merito de las personas que se han dedicado durante años a cuidarlos salvarlos y difundirlos .A los galgueros solo les importa deshacerse del que no les vale para sustituirlo por otro y otro y otro hasta encontar un campeón que reinara dos años a lo sumo y o será explotado como semental hasta los seis o siete años , o será entregado, abandonado o asesinado dependiendo de la categoria de la última carrera que ganó para sustituirlo por otro y por otro….

    A ellos lo que les importa es que si los recojemos les sale mas barato que una inyección o un tiro y a o una cuerda de rafia reutilizada de algun saco de estiercol ,y ademas no tienen que deshacerse del cadaver , que hasta me han pedido alguna vezla asquerosa guita de rafia cuando me he apiadado de la galga de un galguero y se la he recogido ,te dan el perro pero te piden el collar porque le tienen cariño o la guita que les sirve pa otro perro , y se van si darle una caricia al que fue su mas fiel seguidor , ni una caricia de despedida , ningun afecto al perro , lo único que les importa es tener sitio para los nuevos , a ver si esta temporada tiene mas suerte y le sale un campeón , pura avaricia de necios y mediocres .

    Me atrevo a recordar que la mayoria de asociaciones que se dedican a salvar galgos tienen gastos millonarios , quitan un problema a la administración y a los galgueros , son personas que dedican su tiempo a buscar solucion a este gran numero de animales desechados pidiendo ayuda a paises de europa para buscardoles acogidas , adopciones , ¿encima vamos a ser su justificación moral ?

    Que parte de la historia justifica que miles de estos perros esten condenados a ser esclavos , correr hasta reventar y ser abandonados despues para que personas que podríamos vivir tranquilas tengamos que estar siempre al borde de la tragedia ,sin un duro y rodeados de pena y hambruna .

    No estamos obligados a seguir recogiendo galgos atropellados , aterrorizados , maltratados , desnutridos para que ellos tengan su galgo nuevo cada año.

    perdona que me haya extendido tanto ,pero la complacencia hacia cualquier tipo de justificacion de esta masacre cargando la responsabilidad a las protectoras para que esos perros tengan una segunda o tercera oportunidad me parece inmoral , es una infamia y no puedo dejar que esa sea una posible solución .

    He intentado reflejarte el punto de vista de alguien que tiene la desgracia de ver muchos galgos “robados” por la zona donde vivo…

    • Nano Calvo says:

      Muy buenas,

      no te preocupes por la extensión, es un espacio libre para opiniones con respeto, aunque no todas lo hayan sido.

      También me gustaría mostrar otras caras, como la que relatas, pero no es tan sencillo. Mucho menos hacerlo como trabajo, con mi nombre, mis intenciones claras y mi cámara en mano.

      Me consta que esto sucede, de ahí que incluya datos y testimonios al respecto, para que no se olvide esta parte y termine de una vez. Yo quiero pensar que no todo el mundo es igual, y que existe un término medio para el entendimiento.

      Es mi opinión, por supuesto, y puedo estar equivocado.

      Te agradezco tus palabras y tu aportación.

      Un saludo, gracias y mi enhorabuena por vuestro excelente trabajo.

    • lydia says:

      Me he quedado muerta al leerte!! Es todo lo que estaba pensando cuando leia a Nano. Ayudo en un refugio de galgos y no podias haber detallado mejor lo que pasa con los que no valen…???? Y los que sí..quienes somos para explotar cualquier animal y decidir si valen o no??? Parece mentira que digan ahora hay inyecciones, claro que las hay, pero para eutanasiar a los pobres que ya no aguantan mas el sufrimiento del dolor a causa del destrozo que les han hecho. Muuuchos son los que siguen siendo colgados, quemados, arrojados a pozos porque sí y para limpiar el orgullo del galguero, algo ancestral conocido en la Europa civilizada, en esta no convienen.

    • Pepy says:

      Suscribo todas y cada una de tus palabras…

      Después de leer el reportaje de Nano, sigo sin poder justificar ni entender nada de todo esto, aunque hace años que ya no lo intento. No quiero entenderlo ni justificarlo. Quiero acabar con ello.

      ¿Lo verán mis ojos?… Ojalá…

  • Zelaia GLK says:

    Todos se quedan tan tranquilos diciendo que los galgos que vemos abandonados son robados. Pero vamos a ver, ¿por qué se roban los perros? Porque hay demanda. O los ladrones roban por diversión? Ningún ladrón va robando por ahí cosas que luego no puede vender. En eso estaremos todos de acuerdo, no?
    Si un galgo no costase mucho dinero nadie los robaría. Si un galgo no fuese un negocio estas cosas no pasarían.
    Y eso de que los galgos que están abandonados son los robados no es justificación. El problema viene desde el mismo punto, es tan culpable el que roba, como el que compra, como el que permite que este negocio siga adelante de esta manera. Para mi mientras todo esto sea un negocio y se lucren no tiene fin. El dinero lo corrompe todo.

    Por otra parte mencionar que no entiendo porque demonios nos tenemos que hacer cargo las asociaciones privadas de darles un hogar a estos perros una vez el galguero no los quiere. ¿Por qué no lo resuelven ellos? Está claro, porque cuesta mucho tiempo y esfuerzo. Os imagináis que una empresa no se haga cargo de sus desechos? os imagináis que una ong sin dinero y con voluntarios tuviera que hacerse cargo de los residuos radiactivos de una central? es algo impensable, no? Bueno, pues algo mucho peor ocurre con los galgos. No sólo porque mientras les ha servido han ganado mucho dinero y después hacen lo que quieren con el “residuo” sin la más mínima consecuencia para ellos. SI no que además SON SERES VIVOS que sufren como nosotros, Y NO SE MERECEN SER TRATADOS COMO DESECHOS.

    Muchas gracias por tus reportajes, gracias por dedicarle tiempo. Estaría muy bien poder hacer algo como ir a donde 20 galgueros al azar y fotografiar el estado en el que están los galgos (de este modo tal vez podríamos ver algo que se acerca más a la realidad). Sé que es algo imposible porque no te abrirán sus puertas. Cosa que si no tuvieran nada que ocultar no pasaría.

    un saludo

    • Nano Calvo says:

      Hola Zelaia,

      mil gracias por tus comentarios y tu tiempo. Estamos de acuerdo en muchos puntos, sin duda.

      Me gustaría hacer lo que comentas, pero no es factible, como bien supones.

      Un saludo, gracias y adelante con tu trabajo de ayuda a los animales.

  • Mary says:

    No hace falta buscar a los galgueros para ver en qué estado están los galgos, con visitar las perreras o cualquier asociación que protege al galgo y ver a los que acaban de llegar, tendrías más que suficiente para saber lo que los galgueros hacen con éstos pobres desgraciados (no es un insulto, es un adjetivo para describir el estado tan lamentable en que llegan muchos galgos a los refugios y perreras)

  • José Badás says:

    Enhorabuena Nano, un trabajo de primera que cumple su misión de denuncia e información.

    Hay muchos mundos que no conocemos y este es uno de ellos.

  • miguel says:

    Lo de colgar galgos no es cosa del pasado….si ir mas lejos aparecieron 3 galgos ahorcados hace unas semanas en Fuensalida(Toledo).

    Uno ahogado en playa Gallega después de haber recibido una paliza.

    etc etc…

    Y no solo los cuelgan….los dejan atados en cuevas para que mueran de inanicion….los despeñan por acantilados o los inyectan lejia.

    Esta es la cruda realidad de la raza maltratada con mas saña en este pais de mierda que no defiende nada los derechos de los animales.

    Esto tenian que legislarlo de un puta vez y dejarse de tonterias…..hacer controles anuales de los galgos,tenerlos todos con chip y el seprona ir a controlar los galgueros.Con eso y con un aumento de penas y multas por hacerle aberraciones a este animal serian suficiente.

  • M. Ángeles Garrigós Díaz says:

    Saludos, Nano.
    Sé que ha pasado un tiempo desde este reportaje, pero estoy involucrada en este tema desde hace poco y estoy aún recogiendo información. Enhorabuena por este trabajo tan exhaustivo como delicado para con todas las partes y esas fotos magníficas. Tengo galgos desde hace poco. Mi intención era tener una mascota y elegí un ratonero de Praga, por ser el perro más pequeño que hay y yo vivo en un piso. Por una serie de carambolas, en lugar de mi estiloso perrito con el que ya me veía paseando metido en un bolso a lo Paris Hilton, me veo con dos galgas adoptadas de Galgos 112 en casa, una de ellas con leishmaniosis y recogida en un estado prácticamente igual que Gitano, sólo que las ulceraciones las tenía en otras partes de su cuerpo. Simplemente no pude soportar saber de la situación de los galgos en España, pero también en otros países, como Reino Unido, Estados Unidos o Argentina.
    El deporte de la caza con galgos es milenario, no lo debemos olvidar. Y es la razón por la cual los galgos existen. Es verdad que antes tenía sentido, porque uno comía de lo que cazaba. Hoy no, la verdad. Pero ver correr a mis perras, jugando en un parque canino, me da una idea de por qué este deporte se mantiene. Es un verdadero espectáculo que quita el aliento, de una belleza que acelera el corazón.
    ¿Cómo se ha desvirtuado algo así? El maldito parné, claro. El negocio que describiste con tanta exactitud en el capítulo anterior, sin contar las apuestas ilegales que se hacen también en el mismo campo, estoy casi segura, por haber oído algo de refilón una vez (por contrastar, claro).
    Al contrario que el señor Eugenio Álvarez, cuyo ejemplo deberían seguir muchos, la mayoría no aman al animal, aman el dinero.
    El lugar de donde procede Nur, mi galga enferma, es un galguero que tiene más de 50 ejemplares viviendo en la suciedad más absoluta, llenos de parásitos por dentro y por fuera y casi todos cortitos de alimento. Una barbaridad. Y tiene un montón de perras pariendo sin cesar en busca del ejemplar perfecto. El resto sobrante son envenenados, dicho ésto por el mismo galguero. Nur se libró porque había sido una perra excepcional. De vez en cuando, este ser llama a una vecina de su pueblo, que está en contacto con Galgos 112, para que venga a llevarse unos cuantos. Una vez que la señora tardó unos días en acudir a la llamada, llegó tarde y ya los había envenenado.
    ¡Qué diferencia con Eugenio!
    La solución a este problema ha de pasar necesariamente por la FEG. Está claro que debería haber un control sobre la cría indiscriminada y una revisión de los criaderos federados, no permitiendo competir a los que no cumplan unos requisitos básicos de cuidados a todos sus ejemplares. Y por supuesto, sería muy humanitario por su pare que ellos mismos crearan una asociación de adopciones para todos los galgos que no puedan correr, o que, como se ha señalado antes, parte de los beneficios, tanto de la Federación como de los ganadores, se donen a asociaciones de rescate de galgos.
    La corrupción está en todas partes. La otra perra que he adoptado tiene su microchip vacío de datos. Esto no puede ocurrir a menos que algún veterinario bien untado colabore. Se la encontraron vagando por una gasolinera, donde seguramente la abandonaron, en un gesto más humanitario que el sacrificio, pero detestable igualmente ¿Robada? Quién sabe.
    Es la misma FEG la que está propiciando esta situación. ¿Habrá corrupción también entre sus filas? Esperemos que no.
    Las carreras de galgos no tienen por qué desaparecer (aunque lo de que se mate a una liebre tontamente cuando hay tanto conejo en carnicerías tampoco me gusta). Hay otras competiciones con animales, por ejemplo, la muy dura prueba de raid con caballos, contra las que nadie objeta porque los animales están sujetos a un riguroso y frecuente control veterinario que realizan durante toda la prueba, y al mínimo indicio de fatiga se les retira de la competición. Ningún caballo sufre o muere o se lesiona irreversiblemente. ¿Por qué no se hace con los galgos también?
    Acercar posturas es lo que puede contentar a todos, salvar muchos animales, y evitar que tengan acceso a los galgos unos pseudopsicópatas que deberían estar en terapia (no olvidemos el lento ahorcamiento con las patas traseras rozando el suelo que ellos mismos llaman “tocar el piano”).
    Mis perras se acercan a las personas, les gusta que les acaricien, a pesar de todo lo que han sufrido, buscan ser mimadas por los humanos y lo agradecen. Los perros perdonan. Sigamos su ejemplo.
    Voy a seguir leyendo.
    Un saludo

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